dilluns, 1 de juliol de 2013

Pedals de Foc Nonstop Ultramaratón 2013

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Introducción

Esta crónica es la épica del ser humano actual, el retorno a los orígenes pero con espíritu deportista y aventurero. Una historia que los protagonistas probablemente jamás imaginamos escribir pocos años antes. Lo siento si has entrado aquí solo por curiosidad, pero esto va para largo, avisado estás.

La Pedals de Foc Nonstop es una iniciativa de una pequeña empresa aranesa situada en Vielha llamada Pedales del Mundo que se celebra desde 2006 y que pretendió ofrecer un desafío a los amantes de las ultramaratones en BTT en un entorno maravilloso como es todo el territorio que envuelve al parque nacional de Sant Maurici y Aiguestortes partiendo y llegando a Vielha y recorriendo las comarcas Val d’Aran, Alta Ribagorça, Pallars Jussà y Pallars Sobirà.

220 Km. con 6.200 metros de ascensión acumulada positiva a realizar en un solo día es el reto mayúsculo para el no iniciado en estas lides, también lo es para muchos de los iniciados puesto que superar el reto requiere de una buena preparación física pero sobre todo psíquica. Dicen que es la prueba de Europa de un día más dura.

Hacia Vielha

El viernes 28 de junio por la tarde Manuel, Marco, Turbolover de Sprint Bike junto a Sergio Carbono de los Btteros y el Ciclópata Racing nos reunimos en el hotel Sol Vielha con una mezcla de ilusión y temor para hacer los trámites, nos instalamos en el hotel y vamos hacia las carpas de la organización a recoger el macuto con obsequios, el dorsal y el chip.

Recogiendo los dorsales y el chip
Nos queda el tiempo justo para tomar una cerveza y acudir al cine de Vielha donde se celebra el briefing de la prueba. Allí nos cuentan con detalle el recorrido y los puntos donde hay que poner especial atención debido sobre todo a los desperfectos causados por las abundantes lluvias de las últimas semanas. El cine está a rebosar y a lo largo de una hora Pep Vega, el responsable y director de competición explica los pormenores.

Sin tiempo para mucho más regresamos al hotel para cenar, terminar de adecuar las bicis y directos a la cama, cierro la luz a las 22:50h. con el despertador puesto a las 3:45H de la madrugada. Cuesta conciliar el sueño y después de dar muchas vueltas a las 23:50 miro el reloj por última vez y me duermo sin dejar de repasar el desafío de arriba abajo.

No hay vuelta atrás

Suena el despertador, nos vestimos y a las 4h de la madrugada nos reunimos para desayunar, la sala está a reventar de ciclistas y ya se palpa en el ambiente que aquello va en serio. Subo con tiempo a recoger las cosas y no encuentro el casco, remuevo la habitación y no aparece, bajo al coche y tampoco está, cuando regreso veo a mi mujer en la ventana haciéndome señas y gritándome. Lo ha encontrado detrás de una cortina, menos mal!

Con todo listo recorremos los 200 metros que hay entre el hotel y la salida. Vamos cargados, unos más que otros. Yo creo que me he pasado con la mochila y me empiezan a entrar las dudas. Nos abrigamos pues la temperatura es fresca, no hace mucho frío pero de madrugada tenemos el primer descenso y hay que contar con ello. En la línea de salida comprobamos las luces, ponemos en marcha los GPS y hacemos las últimas fotos antes de partir.

La carrera. Primera parte

A las 5h en punto se da la salida y nos incorporamos al grupo sin prisas para ir encontrando nuestro ritmo, a la salida del pueblo tomamos una cuesta de hormigón con buenas pendientes que discurre paralela al río. Es noche cerrada y uno solo puede ver luces por delante y atrás y distinguir a los que le rodean  de forma inmediata, somos muchos para el ancho de la vía y hay que ir con cuidado.

Subiendo hacia el túnel de Vielha
Yo me descuelgo unos metros pero pronto nos reagrupamos. La pista de hormigón pronto se convierte en una de grava pero la pendiente sigue siendo fuerte hasta llegar a las cercanías del túnel de Vielha donde tomamos asfalto para remontar el túnel. Nos reservan el carril de la derecha para nosotros y el pelotón se va estirando bastante. Manuel, Turbolover y yo cogemos un buen ritmo y seguimos juntos mientras que Marco y Sergio Carbono se descuelgan. Llegamos al final del túnel y hacemos un descenso muy rápido por carretera mientras que vemos las primeras luces del amanecer.

Entrando en el tunel
Entramos brevemente en la provincia de Huesca cuando nos desvían a la izquierda para iniciar el primer tramo de montaña. El lugar es espectacular, bajamos dirección sur hacia Vilaller por el margen izquierdo de la Noquera Ribagorçana por una pista plagada de piedras donde el agua brota por todos los lados. Tenemos que mojarnos los pies hasta los tobillos mientras la temperatura parece ir hacia abajo.  En uno de los tramos empiezo a notar que el cambio no funciona bien y que hace un ruido extraño pero no le doy más importancia.

Las primeras pistas eran auténticos pedregales
Dejamos las pistas pedregosas y entramos en sendas más limpias pasando por Forcat cuando me paro a ver el cambio, ya con luz natural, y veo que tengo la roldana de abajo del cambio bloqueada lo que provoca que la cadena roce y salte, y las vibraciones hacen que los piñones salten. Se para Manuel para asistirme pero no veo forma de solucionarlo así que echo abundante aceite por todas partes y me encomiendo a la suerte para que aquello empiece a girar. Seguimos hacia Viñal, Ginaste hasta el primer avituallamiento en Vilaller donde no paramos. Turbolover va por delante, Manuel y yo juntos y Marco y Sergio Carbono por detrás.

El siguiente tramo es bastante técnico, muchos senderos con rocas grandes, en ocasiones auténticas trialeras peligrosas por la humedad en las piedras pero que poco a poco se va limpiando terminando por un precioso aunque complicado sendero que termina en una carretera que cruzamos para iniciar la segunda ascensión del día, el Coll Serreres, vamos frescos y aunque la pendiente va entre el 8 y el 9% la hacemos sin sudar. Poco a poco nos vamos metiendo en la dureza de la Pedals de Foc, puesto que los descensos no son rápidos y hay que trabajarlos sin poder ganar tiempo a la media.

Ya de día vemos las primeras vacas
El tercer puerto es casi todo de asfalto, como de una pista asfaltada o carretera vieja y eso ayuda a tener buen control de tracción y a subir sin mucho esfuerzo, se nota que aún vamos frescos y que la adrenalina suple lo que haga falta. Poco a poco me voy dando cuenta de las limitaciones que trae la avería. Ruido de tractor al ir saltando la cadena, saltos absurdos de piñón, tengo que hacer un juego extraño para subir o bajar de marcha, subo 2 y bajo tres a la vez y que no puedo utilizar los dos piñones superiores a riesgo de que la cadena se enganche entre el cassete y los radios, algo que me ocurrirá hasta en 4 ocasiones a lo largo de la prueba.

Pasamos por Iran y en la cima del coll de Sant Salvador, en Gotarta, está el primer control de firmas y segundo avituallamiento. Allí Manuel y yo nos encontramos con Turbolover, son las 9:10h. y aunque ellos salen primero, los alcanzo rápido pero pronto me descuelgo pues me salta la cadena y aún no le he pillado el tranquillo, luego viene bajada primero por pista, luego carretera hasta el desvío hacia Castellars.

El siguiente puerto ya empieza a pasar factura, empieza también en asfalto pero pronto se convierte en una pista con mucha grava y piedras sueltas lo que dificulta la ascensión. Lo subo tranquilo con la cabeza metida en el cambio y buscando soluciones, la cadena se mete otra vez entre los radios y sudo tinta hasta soltarla, y me deja los dedos insensibles de tanto tirar de la cadena y negros como el carbón del aceite que le había echado. Este puerto se desdobla en 2, el de Peranera, luego una leve bajada rápida por el barranco de Ert y la ascensión al Coll de Sas, que pasa por el pueblo de Sas, un minúsculo pueblo en medio de la nada. Antes de coronar Sas, sobre las 10:40h. me quito la manga larga pues la temperatura empieza a subir y el día es soleado y agradable.

Subiendo Sas
En el descenso alcanzo a Manuel que lo ha pasado mal subiendo a Sas y juntos vamos al tercer avituallamiento en Les Esglesies donde volvemos a encontrar a Turbolover que ya se iba. A partir de este punto ya no lo volveremos a ver más, salvo un momento que yo me lo encuentro. Manuel prefiere quedarse más tiempo, comiendo y recuperándose de la pequeña pájara sufrida y yo sigo, a él sí que no lo volveré a ver hasta la llegada. Llevamos 75 Km aproximadamente y nos queda mucho, las horas pasan deprisa y pero las piernas me responden a pesar de no poder poner piñones grandes.

La carrera. Segunda parte

Un descenso rápido de 8 Km nos lleva hasta uno de los dos temibles de la jornada, el puerto del Coll de l’Oli que se alcanza después de subir al Coll de Pemir y que tiene una característica tierra rojiza plagada de piedras con unas rampas de aúpa. Aquí debo parar otras dos veces, con desesperación, a quitar la cadena de los radios. Lo sé, no debo poner piñones grandes, pero el dedo se me va a la palanca sin que yo me dé cuenta! Un suplicio hasta que aprendo a controlarme. A medio camino me encuentro con Carsabi de Btt Badalona, él va con todo puesto, que envidia, decido seguirle aguantando el desarrollo de pie en la bici y pensando que en la siguiente curva terminará la subida. No me doy cuenta y estoy en la cima, no me ha parecido tan duro! Hasta pregunto si aquello es el temible Coll de l’Oli.

Subiendo el coll de l'Oli
Pero lo duro del Coll de l’Oli aún espera, una especie de paisaje marciano se abre ante nosotros, hay que patear en ascensión un buen rato, diez metros en bici, sortear un bloque de pizarra, diez metros andando y vuelta a empezar, me lo tomo con calma y hago fotos hasta que veo un letrero donde anuncia el final del puerto y me friego las manos, ahora bajada! Y un cuerno! La alegría dura poco, la bajada es peor que el tramo final de subida, hay que bajar casi con cuerdas, piedras y obstáculos por todas partes, pateando el 80% de la bajada, increíble. Golpes y resbalones es el recuerdo más agradable que uno se lleva del Coll de l’Oli.

Paisaje marciano en la cima del Coll de l'Oli
Al final me encuentro con una preciosa cascada donde tengo la tentación de meterme debajo de ella pero sigo el camino, una senda que ya no es senda, es un río que poco a poco me deja en una carretera, debemos remontar 11 Km interminables por asfalto pasando por Torre de Capdella donde está el avituallamiento. Son las 13:15h. y ahí hay mecánico así que me encomiendo a él mientras me como un plato de macarrones junto a él hasta que dictamina que sin recambios aquello no tiene arreglo, que la rulina está mal pero parece que ha provocado que se rompa el cambio. Justo al llegar me había encontrado cona Turbolover que ya había comido e iniciaba la marcha. Ahora si él seguirá siempre por delante y ya no nos veremos más hasta la llegada.

Bajada muy técnica del Coll de l'Oli
Con mucho más aceite en la cadena y el cambio hecho unos zorros inicio con muchas dudas la temida subida al Coll del Triador, no parece ser muy fiero en sus inicios, pero es una subida sostenida de muchos kilómetros, es una ascensión en zig-zag, lenta, larga, larguísima, con mucha vegetación al principio que pronto debido a la altitud se queda en montaña pelada. En esa subida se ganan algo más de 1.000 metros de altitud con la Vall Fosca a los pies que en cada curva es más pequeña. Me encuentro con un chico de Alicante y aunque de vez en cuando debo parar a darle un par de patadas al cambio –no se me ocurre nada más creativo- luego lo alcanzo. La carrera empieza a poner a cada uno en su sitio y pasamos junto algunos ciclistas sentados en el suelo, junto a alguna de las pocas sombras que quedan, otros que van empujando la bici con la mirada perdida.

Subiendo el Triador
Son 2 horas de subidas hasta los 2.166 metros de altitud en 12 km. al 8% de media. Me equivoco y le digo a unos que adelantamos y van desesperados que solo quedan 3 Km para la cima y se animan y luego me doy cuenta que quedaban 4Km, cuando me doy cuenta del error pienso que me van a maldecir mil veces y es que a estas alturas cada metro ganado es un tesoro. Dos kilómetros antes de la cima vemos unos pájaros dando vueltas al valle, estos se acercan a nosotros cuando nos damos cuenta que no son pajarillos, son unos buitres enormes y mi compañero de subida comenta que están al acecho de algún ciclista que huele a más muerto que vivo, me lo miro con indolencia y solo dos horas después me doy cuenta que era una broma, y es que iba tan empanado que los buitres se me podían haber comido a mi sin enterarme.

El agua salía de todas partes
En la cima hay un avituallamiento que es algo así como ver a la virgen para los creyentes, me lanzo a por el pastel de manzana y la cocacola, que vistas más maravillosas, esto es el cielo, que pasada! Pero no todo es tan bonito, creía que ahora habían unos pocos kilómetros de llano y luego la bajada hasta Espot. No, es un falso llano interminable de 17 Km. con unas vistas a un valle increíble, plagado de vacas con sus terneros, caballos en libertad, neveros, naturaleza de alta montaña en estado puro. Poco a poco alcanzamos el tope de altitud de la carrera con 2.274 metros en el Coll de la Portella, pero la pista sigue interminable con alguna breve bajadita y otro falso llano hasta encontrar un subidón para coronar el Coll de la Creu de l’Eixol, no son más que 100 metros pero sin molinillo, yo no lo subo, así que desmonto y lo subo a pie para cambiar las vistas de un valle a otro.

Muchos caballos y potros por esta parte a 2.200 metros de altitud

Pasamos por algún nevero
Ahora sí, viene una bajada increíble, me lanzo en plan kamikace por una pista que pasa cerca de las pistas de esquí de Espot, luego alternamos senderos pedregosos para seguir bajando por las mismas pistas de esquí. Me asombra que cuando voy a cruzar un río me encuentro allí en medio de la nada a una chica en bikini tomando el sol junto a un perro faldero. La vista hace que me moje más de lo debido. Al terminar las pistas de esquí me pierdo y debo  remontar un par de kilómetros para encontrar el sendero correcto que me lleva hasta Espot, que largo se me ha hecho llegar hasta aquí!

Bajando hacia Espot
En Espot me espera mi mujer que venía a animarme, me quedo 15 minutos a saborear el momento y a comentar lo que llevo, me comenta que Turbolover le ha dicho que Marco y Sergio Carbono había decidido tomárselo con calma. Le digo que todo va bien, no le digo que he pensado en abandonar y que hace escasos 30 minutos decidí que no lo haría. Mis piernas funcionan, me duele todo, la bici, sin desarrollo cuesta horrores moverla en las subidas, son muchas dudas que a la cabeza le es fácil tomar una decisión, pero mi corazón ya había tomado la determinación que era hacer oro o morir en el intento. Son poco más de la 17h., a pesar de todo no voy mal de tiempo, así que sigo, me uno con Jesús de Alicante y Jordi, con los que habíamos hecho juntos alguna parte del recorrido.

La carrera. Tercera parte

Todo el mundo dice que si has llegado a Espot antes de las 19h, en el kilómetro 150, ya tienes la Pedals de Foc en el bolsillo, que fácil es decirlo. Nos dirigimos hacia Son por carretera, son solo 3 Km. para tomar un sendero y me entra la flaqueza, les digo a los compañeros que sigan, que no puedo, no entiendo lo que ocurre, saltan los piñones, pero ya llevo muchos kilómetros con ello, mis piernas funcionan, pero las pulsaciones se me disparan. Descanso 2 minutos, bebo agua, admiro el paisaje y reanudo la marcha hasta llegar al precioso pueblo de Son, allí, tras la iglesia parte uno de los senderos más bonitos de la Pedals de Foc, el Camí del Calvari. El sendero me da alas, y empiezo a funcionar de nuevo.

En Son
Otra vez me pierdo y debo deshacer el camino hecho, iba demasiado entusiasmado con el sendero cuando me he saltado un giro a la izquierda que sube hasta una pista que de nuevo va a una carretera hasta Isil, un pueblo extraño pues lo primero que ves es su cementerio extrañamente adornado. Sigo hasta encontrar Alos d’Isis donde hay otro avituallamiento. Aquí me quedo diez minutos comiendo y lavándome las manos en una fuente pues las tenía negras de tanto tirar de la cadena.

El precioso sendero del Cami del Calvari
Saliendo del pueblo queda un poco de carretera y luego una espectacular pista paralela a la Noguera Pallaresa, que baja con un caudal espectacular, la pista sube sin mucho desnivel, con algún repechón de vez en cuando, hace ya mucho rato que no veo a nadie, ni por delante ni por detrás, solo a dos que estaban en el avituallamiento de Alos d’Isil esperando a un taxi pues se retiraban por agotamiento. Voy disfrutando de la naturaleza, sorteando en ocasiones vacas, caballos y potros salvajes, me encuentro genial sin tener que necesitar los piñones grandes. Hay kilómetros por en medio aún pero mi mente parece que se apague, disfrute del paisaje y la armonía que desprende mientras mi cuerpo va por su cuenta y sigue pedaleando, aunque el dolor en mis dorsales persiste y ese sí que lo siento, es un momento místico difícil de explicar, es como estar flotando sobre ti mismo, tu cuerpo hace el trabajo solo y tú te distraes en otras cosas.

La Noguera Pallaresa cerca de Alos d'Isil
Voy descontando kilómetros y distrayéndome para que pasen más rápido, me esfuerzo en coger un ritmo mejor, encuentro un punto en que el dolor es tolerable y no lo suelto, solo debo bajar de la bici en 2 subidas hasta encontrar el último avituallamiento de la ruta en Montgarri, no hay ni que decir que el recorrido pasaba por decenas de fuentes, riachuelos desbordados en medio del camino, vacas, caballos y ríos para aburrir. Poco antes de Montgarri un letrero delimitando el territorio anunciaba la entrada a la Val d’Aran, una inmensa alegría.

El sol se empezaba a poner tras la montaña
En el avituallamiento me lanzo a comer naranjas, no las había probado en todo el día y mira por donde ahí me hincho a vitamina C. El día empieza a apagarse y cojo algo de frío. Me indican que para alcanzar la cima al Pla de Beret tengo poco más de 5Km pero con 300 metros de desnivel positivo. Comento la increíble naturaleza que ahí se respira y la vida animal que me he encontrado y me cuentan que de madrugada se ven muchos ciervos, y me temo lo peor, si se lo cuentan al Carbono es capaz de quedarse a ver a si ve a su corzo. Salgo a los 5 minutos y voy descontando cada metro de los que me queda para coronar Beret, ya me es imposible ponerme de pie y no quiero subir piñones para no tener que volver a quitar la cadena de entre los radios, así que las rampas duras las hago a pie.

Montgarri. Último avituallamiento
Por el camino hay que atravesar un rio caudaloso, en medio hay un tubo gordo como de desagüe, aunque no lo es,  y me las ingenio para pasar sin mojarme los pies, orgulloso de mi hazaña llego al Pla de Beret, cuando por fin hay civilización a la vista y solo me separa ¡otro río! Y este no hay manera de sortearlo, así que con la mirada al frente hundo mis piernas en el frío rio y en cuatro pasos lo supero.

De ahí parte una carreta, 3 Km en llano y empieza la bajada esperada, mi corazón late de otra forma, solo quedan 20 Km de bajada! Me salta alguna lágrima, pero mi prudencia me advierte y bien que hace. Disfruto del frío descenso hasta que encuentro un desvío. La organización había dicho que no era obligatorio hacer los senderos de bajada pasadas las 21h y que podíamos seguir hasta Vielha por carretera, pero yo había venido a hacer la Pedals de Foc completa, así que aunque son las 21:35 decido hacer el recorrido original.

A partir de este punto ya todo era bajada!
Bajo a todo trapo por una pista ancha, me vuelvo a perder y tengo que remontar 1 Km para encontrar el desvío bueno, un single track de no más de un palmo que poco a poco se va complicando. La noche acecha y debo encender la luz, el sendero se convierte en trialera por momentos, luego en un camino de piedras con agua hasta que el sendero es directamente un rio larguísimo que con la velocidad hace que me moje por todas partes. Finalmente llego a un pueblo, Unha, lo atravieso y un sendero rapidísimo me lleva hasta Gessa, y otro sendero igual de rápido hasta Artíes donde ya cojo la carretera donde solo quedan 6 Km hasta Vielha.

El final

Empiezo a pensar en todas las penalidades sufridas, en el cambio que aún va saltando y solo me deja utilizar 5 o 6 piñones de los 10 que tengo, en el sacrificio y sufrimiento de tirar de piernas sin los piñones grandes en la fuertes subidas del recorrido, las repaso mentalmente una a una, veo el cartel de 3 Km para Vielha y me saltan las lágrimas, voy dando pedales a tope como si fuera en una contrareloj y no dejo de llorar, no recuerdo en muchos, muchos años esa situación, me siento feliz pero sigo llorando. Llego a Vielha y sigo las indicaciones hasta que diviso unas luces y me paro 30 segundos a secarme las lágrimas por vergüenza y entro a meta con una paz interior absoluta.

Atrás quedan meses de preparación, de buscar las horas para salir en bici, con la mirada siempre puesta a las predicciones meteorológicas, para preparar este gran objetivo. Visualizo más que pienso en mi mujer que me está esperando y recuerdo sus ojos de ilusión al verme en Espot, en mis hijas, en muchos de mis compañeros y amigos de bici con los que he compartido tantas cosas y pienso especialmente en Lasdoceydiez que se lo ha perdido y a la vez no sabe lo que se ha perdido. Son muchos flashes seguidos que no sé ni porqué los veo en ese momento. Cuando coronamos el Turó de l’Home, una caída que tuvo Xavi, un buen amigo Ciclópata, en la cara de susto de Sergio Mondraker cuando me caí yo bajando del Pla de la Calma, en el almuerzo que nos pegamos en  Canoves después de los repetidos pinchazos de Pedro Merida, a Quique cabreado yendo para Sitges, a Adolfo sufriendo en las primera subidas desde Tordera junto conmigo. No entiendo el porqué estas imágenes y no otras pero me pasan por la cabeza. No sé si había para tanto pero el esfuerzo mental de querer seguir si o si a pesar de los problemas me supuso mucha tensión que al final solté.

Los últimos metros cuando entro a  meta no son emocionantes, son tranquilos, en cámara lenta, hasta hago una foto del arco de llegada. Llego a las 22:16, con un tiempo de 17:16, en la posición 116. Solo llegar viene a buscarme Pep para felicitarme y mi mujer, mi fan número uno. Me entregan el maillot de finisher y nos hacemos la foto de rigor cuando veo a Turbolover, el crack del grupo que me había sacado 45 minutos. Estoy aún todo mojado y decido ir deprisa a ducharme y a cambiarme.

Por fin, finisher de la Pedals de Foc Nonstop
Me doy prisa y vuelvo a al arco de llegada cuando me encuentro a Sergio Carbono y a Marco felices, menos mal que se lo habían tomado con calma, yo que iba a cuchillo y casi me pillan. Nos felicitamos y hacemos las fotos de rigor con el maillot de finisher frente a la sede de Pedals de Foc. Solo queda Manuel por llegar que en la última parte del recorrido se había quedado descolgado. Esperamos un rato hasta que llama por teléfono para decirnos que estaba perdido, le indicamos y finalmente llega y la emoción le puede echando a llorar, lo ha pasado mal con muchos calambres y ha echado el resto para poder llegar, además ha seguido el último tramo también por senderos con la noche encima. Todos nos solidarizamos con su enorme esfuerzo ante la adversidad, pero qué coño es un finisher de la Pedals de Foc Nonstop y eso requiere narices como los que le echó Manuel y el resto.
Cenamos juntos a las tantas y muchas ganas de celebración no quedaron y aunque algunos se fueron a tomar algo, la cama tiraba más que la juerga.

Los 5 finisher que nos habíamos juntado para esta aventura
Sobre las 23:50 me iba ya a la habitación cuando vemos a un grupo de 5 que llegaban y yo pensé que esos sí que tienen mérito, llegar a estas horas, haciendo mucha parte del recorrido a oscuras y con el cansancio que llevarían, esos tiene que tener una fuerza de voluntad de hierro. A la mañana siguiente vemos que los últimos llegaron a las 00:23 con 20:23h. de carrera, que pasada!
Hubo bastantes abandonos y en categoría oro solo llegaron 166 de los 200 que iniciamos la marcha a las 5 de la mañana. Nuestros resultados fueron:

Turbolover. Posición 102. 16:31.29
Racing. Posición 116. 17:16.09
Marco. Posición 131. 17:43.06
Sergio Carbono. Posición 132. 17:43.06
Manuel. Posición 145. 18:15.17

No hay ni que decir que el domingo parecíamos una banda de jubilados con dolores por todas partes, pero que bien lo pasamos.
Foto de la llegada
 Enlace al track
 

8 comentaris:

  1. Collons Racing, la mare que et va parir!!!! Ja et vaig dir ahir que a mi també m'agradaria fer la pedals nonstop algún dia...........després de llegir la teva crónica.....JA LA HE FET!!!!!!!

    SOC FINISHER!!!!!

    Moltes felicitats, estic molt orgullós de sortir a pedalar am Tu.....i ara fardaré de tu.

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  2. Enhorabuena Racing, todo un orgullo !!!!!!! Los Ciclopatas tienen que estar orgullosos de tenerte a su lado. Felicidades de corazón !!!!!!!!!!

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  3. Muy bien, no se que decir puesto que por momentos me he imaginado recorriendo esos caminos y cuesta no emocionarse puesto que esto es un logro muy grande puesto que para acabar, como bien explicas, hay que dedicar horas antes, muchas horas. Enhorabuena y eres un campeón. Salud.

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  4. ¡¡¡¡ ENHORABUENA !!!!
    Felicidades por atreverte y encima por conseguirlo.
    Muchos de los beteteros de finde ya tendriamos bastante con "soñarlo"

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  5. Enhorabuena Roger!!!
    Me parece una pasada (y una barbaridad!) lo que habéis conseguido!!! Seguro que ahora estarás sin coger la bici una buena temporada, jajaja
    Esa sensación de llorar sin poder parar la tuve yo igual cuando termine el Camino del Norte. Es inexplicable la alegría que se siente cuando se supera un reto tan importante como el que has hecho ;-)
    Un abrazo,
    David

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  6. sóc el que va sopar amb vosaltres el divendres(el de la nena),he trobat la crònica per casualitat i m'ha agradat molt,moltes felicitats a tots per haver acabat.

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  7. Sóc el David, de Bicimontgat. Enhorabona per el repte i sobretot per la crònica, dona gust veure cròniques d'aquest estil (el que intento fer jo). I també m'ha agradat veure fotografies, se que en aquestes rutes tan dures al final fa molt de pal però després un les agraeix. Comparteixo el enllac a les meves xarxes. Salut i pedals!

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  8. Gràcies a tots per les felicitacions. Per mi va ser un gran repte i a més de l'esforç vaig poder gauidr d'un entorn natural que no coneixia i que mereix una segona visita més tranquila.

    No ho vaig posar a la crónica però cal resaltar la feina que fan a Pedales del Mundo, els organitzadors. Allò no era una cursa, era un festival de BTT. Tant pels voluntaris, moteros i participants, allà no ets diferent quedis el primer o l'últim amb una germanor que encara fa més gran la Pedals de Foc.

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