divendres, 1 de novembre de 2013

Collformic por carretera con sabor agridulce

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Hoy tocaba una pequeña aventura, seguir incrementando nuestro conocimiento y exigencia con la bici de carretera para coronar Collformic, uno de los puertos más dulces del Montseny pero con los suficientes kilómetros y desnivel como para que supusiera un buen paso adelante en el grupo.

Finalmente solo somos 4 ciclópatas los que nos atrevemos. Adolfo, Quique, Norris y Racing iniciamos el recorrido con algo de retraso debido a un pinchazo tempranero de Adolfo que por suerte logra solucionar. A ritmo tranquilo nos acercamos a Dosrius para subir hasta Can Bordoi y luego bajar a Llinars del Valles donde tomamos la C-35 hasta la entrada de Sant Celoni.

Allí giramos a la izquierda dirección Santa María y Sant Esteve de Palautordera. Son tramos casi llanos donde aún dura las ganas de conversar y lo hacemos tranquilamente. Justo al atravesar  el río Tordera empiezan los 16 Km de subida. Ahí es donde los menos avezados en el ciclismo de carretera empiezan a entenderlo pues los piñones se acaban rápido.

Aunque no es un puerto muy exigente, la pendiente es constante en casi todo el recorrido, con algún pico del 10% que son solo repechones pues la mayor parte de la subida discurre por pendientes del 6-7% mucho más llevaderas.  Norris se queda atrás llevando su ritmo, el resto empezamos juntos aunque a mitad de subida Quique va cómodo y se adelanta mientras que Adolfo le cuesta encontrar su ritmo y se atranca en algún tramo.

El recorrido a mí me gusta mucho, divisando las cimas del Montseny y a medida que vamos subiendo el tráfico es testimonial por lo que aún se disfruta más. Divisamos el restaurante que hay justo arriba y parece pan comido pero no, parece que a cada curva nos alejemos un poco más, hasta que de pronto cuando lo volvemos a ver estamos a 100 metros.

Quique llega primero y Adolfo y yo lo hacemos 8 minutos después y nos vamos directos a la terraza del restaurante, hoy soleada y con buena temperatura, mientras esperamos a Norris que llega un poco más tarde. Hacemos un buen avituallamiento y a las 12h en punto iniciamos el camino de regreso. La bajada es larga y para disfrutarla pero al llegar a Sant Esteve de Palautordera nos encontramos un montón de gente paseando y en un paso de peatones decido parar, aunque de forma precipitada y Quique que no vio a tiempo el frenazo acabó por el suelo.

Parecía que no había sido nada pues después de la frenada el golpe ocurrió a muy baja velocidad pero enseguida se retorció de dolor, sin darnos cuenta teníamos encima a una auxiliar de enfermería, una policía local y un médico, salidos de entre la gente del pueblo, que atendieron a Quique mientras avisaban a una ambulancia. Poco después llegó y lo llevaron al Hospital de Sant Celoni donde por suerte le diagnosticaron solo una fisura en la costilla y puede que una buena contractura muscular en el tórax.

Luego, el resto iniciamos el camino de retorno en bici deshaciendo el recorrido inicial sin más consecuencias.

A mí me han salido 116 kilómetros en 5h. de pedaleo que han servido para saber que nuestros límites aún quedan muy lejos, aunque algunos se quejen. Hubiera sido un excelente día si las circunstancias hubieran sido otras, pero siempre estamos expuestos a accidentes y hay que asumirlo y celebrarlo si la consecuencia final es leve. Esperamos que la recuperación de Quique sea corta y volverlo a tener entre nosotros pronto, que este año aún le quedan muchas caídas por hacer aunque deseamos que sean sin ambulancia de por medio.

Bonus track
 

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