dissabte, 22 de març de 2014

Calentando un poco las piernas por carretera

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Como la primavera ya llegó empiezan las salidas ciclópatas por carretera. Y para calentar piernas para la salida por montaña de mañana domingo hoy nos hemos pegado unos buenos 100 kilómetros de asfalto que a más de uno le sentarán bien.


Habíamos quedado en Vilassar de Mar Norris y yo y se ha apuntado también Pelayo con el que hacía un montón que no coincidíamos. Así que iniciamos la ruta por la N-II a ritmo tranquilo hasta el Carrefour para girar dirección Argentona pasando por el Cros. Seguimos para ir a buscar la collada de Parpers donde las piernas aún están frescas y subimos sin quejas.

En La Roca del Vallés tomamos dirección Cardedeu, aunque en la rotonda dejamos la C-35 para coger la carretera algo más tranquila que pasa por el Golf y nos lleva al inicio del pueblo, pasamos los karts y antes de una subida nos desviamos por una carretera muy tranquila dirección Marata y luego enlazar con otra carretera estrecha hasta Cànoves. Antes de llegar hay unos falsos llanos peculiares pues parece que suba pero no tanto, uno diría que hay un 2 o 3% de desnivel pero en realidad es un 8% y allí empieza alguna que otra queja.
En los llanos y bajadas había que frenar a Pelayo

Descansamos 5 minutos en Cànoves para tomar rumbo a Llinars del Vallès pasando por San Antoni de Vilamajor. En el semáforo de Llinars giramos a la izquierda dirección Sant Celoni y reencontrar la C-35 aunque ya en el tramo de bajada. Llegamos al desvío de Vallgorgina i nos dirigimos a Collsacreu, una subida plácida por esta vertiente pero donde Pelayo empieza a notar el tiempo de inactividad, aunque poco a poco se recupera y en el último tramo se le ve mucho más suelto.


En vez de bajar a Arenys de Mar, en Arenys de Munt giramos a la derecha para recorrer uno de mis fetiches, la carretera de Mata más conocida en los círculos ciclistas como el Pollastre. Es una carretera inofensiva, tranquila, bonito paisaje, pocos coches pero que parece que no pero va subiendo. La cuestión es ir adaptando a mis acompañantes a esto de la carretera y añadir un poco de desnivel a una ruta entretenida.


En las últimas subidas, tras Sant Andreu de Llavaneres, parece que ya le han encontrado el gusto pues subimos a buen ritmo para luego bajar a la N-II en Mataró y regresar a casa no sin antes hacer la parada de rigor con una cerveza después de una buena salida con buena temperatura, sin lluvia, poco viento de cara y buena compañía con 100 Km entre las piernas y 1.100 metros de desnivel positivo.


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