diumenge, 19 d’abril de 2015

La lluvia puede esperar

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Aunque iba a titular esta entrada como Ciclópatas cobardes, solo tenía sentido poniéndolo en singular y el título definitivo se acerca más a lo que buscábamos. Todas las previsiones indicaban lluvia para hoy pero solo uno se arrugó, el cobarde, más conocido como Adolfo, nos dejó tirados otra vez.

Menos mal que hoy teníamos una visita importante que le ha dado alegría a la salida. Junto a Quique, Diego y Racing nos acompaña una vez más Yann, que después de haberle hecho subir por le Cristo la última vez, aún le quedan ganas de aventurarse con los Ciclópatas.

El día no parece el más ideal pero poco a poco se va desperezando y mostrándonos la mejor parte de la primavera, remontamos a ritmo tranquilo por el interior de la Mutua, giramos a la derecha y en la primera curva tomamos el sendero que parte de allí, con sus zonas rápidas y sus piedras, luego seguimos descendiendo por un tramo muy bonito con algún llano muy corriolero para luego empezar a subir y dar con la pista que va hacia Argentona.

Hacemos un tramo que pocas veces hacemos bajando dirección la riera de Clarà hasta desembocar en el sendero con peraltes que disfrutamos como si estuviéramos en un bike park. Rodeamos la riera por la urbanización y subimos a Òrrius por la subida de los burros y una vez arriba paramos unos minutos a comer algo y descubrir que las nubes han desaparecido y el día es resplandeciente.

Seguimos por la subida de las piedras, justo cruzar la carretera, y tomar el desvío que sigue subiendo por una zona preciosa plagada de escalones, raíces y buenos apretones. En la cima, un tramo de sendero estrecho y decidimos bajar por un sendero nuevo, que hemos bautizado como el sendero de Yann. Estrecho, repleto de matorrales mojados y revirado nos lleva hacia la zona de Riudemeia, aunque antes giramos por otro sendero para ir a buscar otra buena trialera.

Seguimos dirección al Bell Racó hasta que giramos a la izquierda para subir por la pista, aunque más que pista es un sendero ancho. Despreciamos los senderos que hemos hecho últimamente y seguimos subiendo recto hasta casi llegar a la collada de Parpers donde encontramos a la izquierda los senderos que pasan por debajo de la pista de la cantera, con todo su encanto, y su final revirado.
Entrada al sendero de Yann

Como aún era temprano, nos dirigimos hacia el Meridià Verd y lo hacemos por la trialera y siguiente sendero de los perros, que hoy están para disfrutarlos a gusto. Allí Diego empieza a notar el cansancio así que tomamos dirección de retorno por los senderos clásicos que suben de la Roca del Vallés hacia Sant Bartomeu de Cabanyes para seguir hacia la Roca d’en Toni y bajar por la Granota y senderos paralelos a la Pared Seca.

Aunque hoy tampoco importaba el ritmo hemos terminado haciendo 49 kilómetros en 4 horas de pedaleo con 1.300 metros de desnivel positivo que dan por bien aprovechada esta mañana dominguera.

Poco a poco, cuando desparece el frio, el monte se inunda de paseantes, corredores a pié y ciclistas. Hoy no parecía un día que prometiera pero hasta el último rincón de la montaña nos hemos cruzado con otros ciclistas, paseantes y participantes de la Vilatrail, una carrera a pié con nada menos que 21 Km y 1.150 metros de desnivel positivo donde corrían Juacs y Rosa, la mujer de R1. Luego, cerveza en mano, nos hemos enterado de que habían terminado bien en 2:h.25’ y 3h 03’, y seguro que tan frescos.

1 comentari:

  1. Que buena pinta de ruta y compañía ;-). Espero poder coincidir en alguna ruta con vosotros. Saludos (hermano de Yann)

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